Memorias del Captain Haddock: Long Beach
Disculpen los lectores, pero solo dispongo de un teclado en ingles, que no me deja poner tildes ni "ñ"... Solo puedo cortar y pegarlas, y es un engorro.... Si alguien se toma la molestia en corregirlo se lo agadezco...
Del cuaderno de bitacora:
Una vez mas, mi navegante con ayuda de los modernos medios de telecomunicaciones, trazó el rumbo a seguir en este dia. El objetivo era Long Beach, una excursión rapida, pensada para regresar a Claremont a tiempo para hacer algo por la tarde.
Una vez sentado a los mandos del flamante Pontiac rojizo, (todo el mundo sabe que los coches rojos corren mas), segui la costumbre de siempre: mirar las instrucciones, y perderme tres o cuatro veces antes de llegar al destino, bien sea por distraerme, o por no interpretar bien las indicaciones. No es la primera vez que me confundo de orden, y retomo la anterior, con el consiguiente rompecabezas urbanistico resultante.
A medida que me acercaba al muelle, crecia ante mis ojos la figura que habia venido a descubrir: el "Queen Mary", un enorme transatlantico de principios de siglo, que hacia los trayectos Inglaterra - Nueva York en cinco dias. Durante la II Guerra Mundial lo convirtieron en transporte de tropas, dotandolo de ametralladoras antiaereas, pero por fortuna, no tuvo ningun encuentro con el enemigo. Finalmente, la ciudad de Los Angeles lo adquirió, y lo fondeó de manera permanente en el puerto, adaptandolo de nuevo a las funciones de hotel.
Me acercaba ilusionado al susodicho navio, cuando ante mis ojos emergió, y nunca mejor dicho, la imagen de un artefacto que atrajo toda mi atención: El "Scorpio", submarino ruso clase Fox-Trot. Increible, una joya de la URSS, a un paso de los submarinos de propulsión nuclear. Este se quedó en diesel... Tras pagar 10$ me harte a sacar fotos y videos, y solo cuando estuve satisfecho, embarque en el Queen Mary... Menudo transatlantico... Recorrerlo de proa a popa lleva unos 10 - 15 minutos... Todo lujo en el interior, maderas nobles, moquetas, lamparas de araña, cubierta para tomar el sol, etc... Al alcance de bolsillos afortunados.
El siguiente objetivo era acercarme al otro muelle, donde deberia haber un pequeño museo naval. Una vez mas los instrumentos de navegacion debian estar estropeados, o el compas descompuesto, porque no hice mas que perderme una vez tras otra, terminando invariablemente varado en los muelles de carga y descarga, sorteando trailers y gruas. Menudo laberinto de autovias y autopistas. Tras llegar por tercera vez al mismo sitio por caminos distintos, maldiciendo en arameo, di media vuelta hacia la playa y al barrio de Naple. Al menos las vistas eran bonitas desde la playa; Naple en cambio solo cabe recordarse por su extensa coleccion de yates.
Preocupado por la escasez de combustible, emprendi el regreso a la base, satisfecho por la visita a los dos barcos, que merecio la pena.
Por la tarde, en cuanto Nacho quedo libre, empezamos a tramar que podia hacerse. Pasadena? Ir al cine? Junto a Ali, nos decantamos por lo ultimo, directos a ver 300, a la boca del lobo. Este no es un blog de critica de cine... solo decir que el mito naufrago en aguas de Hollywood... Que basura de filme...
Despues de tanto desproposito, solo quedaba dirigirse a la fiesta del pasillo ruso de Oldenborg. Mi gozo en un pozo.... Esta tampoco iba a ser la fiesta universitaria que venia buscando. La velada del "study break" transcurrio en un ambiente agradable y educado, y entre el te y el ingles, casi olvido que mis anfitriones estaban relacionados con la madre Rusia. Gracias a los rusos blancos de Ali, probe el alcohol al fin en este continente, con lo que mi comprension y habla del idioma de la perfida Albion mejoro considerablemente. De todas formas, agradezco desde aqui la infinita hospitalidad de la que fui objeto ese dia y todos los siguientes. Admiro el ambiente relajado y a la vez laborioso que se respira por estos pasillos de Oldenborg, y en las calles de Claremont. Habra que exprimirlo un poco mas.

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