variadito. una de cal...
los angeles se comporta como una ciudad sin alma.
a veces te deja un amargo regusto en el cielo delpaladar -los mendigos, los parches que convierten la sucesión de vecindarios en una sucesión de guetos, el lujo hortera de las limusinas todoterreno y las casitas en la colina de Hollywood [sin McNeal]- todo eso.
pero otras veces, caprichosa en su azar, nuestra señora de los ángeles modera con su contaminación el calor de los rayos solares, deja que el viento del oeste -cargado de sal- vagabundee por las amplias calles empedradas de papeles sucios. a veces la ciudad parece
humana y se deja vivir, incluso por los forasteros. el sábado me fui con I. al centro de los angeles (la baronía de los angeles!!!). paseamos por la zona mexicana más turística -la pobre muchacha, como buena alemana crecida en un mundo cargado de racionalismo, se horroriza al ver los altares mexicanos del día de los muertos- y después nos fuimos a chinatown a recorrer sus calles exóticas y cubiertas de suciedad. sus restaurantes de lujo para los extranjeros y sus medio ocultos locales para los verdaderos habitantes del barrio. comimos en un restaurante a medio camino entre lo auténtico y lo turístico y nos pasamos unas dos horas degustando platos y hablando sobre todo un poco, haciendo tiempo para recuperar la capacidad motora, después de la desproporcionada cantidad de comida que pedimos.
por la noche nos disfrazamos para ir a la fiesta de halloween en el campus... y fue bastante divertido, aunque a mi me cansa mucho ya esa tontería postadolescente que tienen las fiestas de estos lares; había muuuucha gente encerrada en un aparcamiento subterráneo que el college facilita para este evento. imaginaos cómo funciona eso de tener a unas 200 chavales en un sótano, con el espíritu -y el atuendo- de la carnavalada un sábado por la noche. pues eso; sudor, cerveza, disfraces y hip hop.
el domingo fue la cena especial japonesa,que estuvo bien, con sushi en abundancia y comida rica y exótica -pudin de mango o sopa de mijo, ad exemplum-
podría decrite muchas cosas, contarte muchas historias divertidas... pero eso me lo reservo para el cara a cara. valga decir que hoy el cielo está lleno de nubes -de verdad- y hace un poco de fresco fuera, que el viento sopla y mueve las hojas de las palmeras frente a mi ventana, que ahora me voy a comer y que a veces, algunas veces, a lo largo de esta última semana, me he sentido en casa. de vuelta a la vida.
ya ves, en una sola semana. parece ser que el rito del suicidio social, la paliza mental y la captatio benevolentiae -como dijo carlos- de hace 7 días ha dado sus frutos, florecidos en españa y apreciados en las Califas.
vuelvo a estar en calma...vuelvo a moverme anímicamente.
a veces te deja un amargo regusto en el cielo delpaladar -los mendigos, los parches que convierten la sucesión de vecindarios en una sucesión de guetos, el lujo hortera de las limusinas todoterreno y las casitas en la colina de Hollywood [sin McNeal]- todo eso.
pero otras veces, caprichosa en su azar, nuestra señora de los ángeles modera con su contaminación el calor de los rayos solares, deja que el viento del oeste -cargado de sal- vagabundee por las amplias calles empedradas de papeles sucios. a veces la ciudad parece
humana y se deja vivir, incluso por los forasteros. el sábado me fui con I. al centro de los angeles (la baronía de los angeles!!!). paseamos por la zona mexicana más turística -la pobre muchacha, como buena alemana crecida en un mundo cargado de racionalismo, se horroriza al ver los altares mexicanos del día de los muertos- y después nos fuimos a chinatown a recorrer sus calles exóticas y cubiertas de suciedad. sus restaurantes de lujo para los extranjeros y sus medio ocultos locales para los verdaderos habitantes del barrio. comimos en un restaurante a medio camino entre lo auténtico y lo turístico y nos pasamos unas dos horas degustando platos y hablando sobre todo un poco, haciendo tiempo para recuperar la capacidad motora, después de la desproporcionada cantidad de comida que pedimos.por la noche nos disfrazamos para ir a la fiesta de halloween en el campus... y fue bastante divertido, aunque a mi me cansa mucho ya esa tontería postadolescente que tienen las fiestas de estos lares; había muuuucha gente encerrada en un aparcamiento subterráneo que el college facilita para este evento. imaginaos cómo funciona eso de tener a unas 200 chavales en un sótano, con el espíritu -y el atuendo- de la carnavalada un sábado por la noche. pues eso; sudor, cerveza, disfraces y hip hop.
el domingo fue la cena especial japonesa,que estuvo bien, con sushi en abundancia y comida rica y exótica -pudin de mango o sopa de mijo, ad exemplum-
podría decrite muchas cosas, contarte muchas historias divertidas... pero eso me lo reservo para el cara a cara. valga decir que hoy el cielo está lleno de nubes -de verdad- y hace un poco de fresco fuera, que el viento sopla y mueve las hojas de las palmeras frente a mi ventana, que ahora me voy a comer y que a veces, algunas veces, a lo largo de esta última semana, me he sentido en casa. de vuelta a la vida.
ya ves, en una sola semana. parece ser que el rito del suicidio social, la paliza mental y la captatio benevolentiae -como dijo carlos- de hace 7 días ha dado sus frutos, florecidos en españa y apreciados en las Califas.
vuelvo a estar en calma...vuelvo a moverme anímicamente.
